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viernes, 26 de febrero de 2021

Estudiar requiere esfuerzo

A veces pensamos que aprender podría ser tan fácil como lo hace este niño. Pero debemos valorar el esfuerzo en cada una de nuestras acciones porque el éxito de ese esfuerzo nos hace más felices y aumentan nuestra autoestima.

lunes, 21 de septiembre de 2020

lunes, 13 de mayo de 2019

viernes, 16 de noviembre de 2018

Nada es tan contagioso como el ejemplo


¿Educas a tus hijos con el ejemplo?

Como decía Albert Einstein “educar con el ejemplo no es una manera de educar, es la única”.  Los niños aprenden por imitación y los primeros a los que copian en sus acciones y actitudes son a los padres y a los familiares que les rodean.
Los padres, aunque no nos demos cuenta, damos ejemplo a nuestros hijos todos los días con nuestra conducta. “El ejemplo es uno de los mejores instrumentos con que cuentan los padres para ejercer la tarea profunda y compleja de educar. La ejemplaridad de las acciones tiene gran impacto en el niño, especialmente en la forma de organizar la realidad y en el acercamiento a los otros y a cuanto lo rodea”, explica el Dr. Valentín Martínez-Otero, profesor y doctor en Psicología y en Pedagogía.
Si nuestros hijos notan que mentimos a menudo o que somos poco solidarios, seguirán nuestro ejemplo. Aunque les hagamos recomendaciones verbales contrarias, ellos se fijarán en nuestro comportamiento. Tenemos que darles ejemplo con nuestras acciones y comportamiento más que con nuestras palabras y discursos.
¿Por qué es tan importante educar con el ejemplo?
Los padres debemos “ser coherentes, constantes, tener criterio, dar buen ejemplo. Educar en la libertad, en la responsabilidad y en la autonomía marcando normas y límites”, señala el psicólogo Javier Urra en su Decálogo para educar de manera coherente y emocionalmente inteligente.  Dar buen ejemplo es decisivo para la educación de nuestros hijos. Si queremos que sean felices, solidarios o sinceros, tenemos que serlo nosotros también.
Los padres tendemos a tener cuidado con lo que les decimos a nuestros hijos pero no con lo que hacemos. Si cuando nos adelanta un coche en la carretera insultamos a los demás conductores o en un partido de fútbol infantil nos comportamos de forma inadecuada con otros padres, no estamos dando buen ejemplo. Aunque luego se lo intentemos explicar a nuestros hijos, siempre perdurará nuestro comportamiento negativo sobre nuestras palabras.
Ideas para dar ejemplo
Una buena actividad para darnos cuenta de lo que estamos haciendo mal, es apuntar en una libreta aquellos comportamientos que pensamos que no deberíamos volver a repetir delante de nuestros hijos. Si los anotamos todas las semanas e intentamos no repetirlos, los iremos incorporando en nuestra vida diaria como una rutina.
Los padres podemos dar ejemplo de nuestro comportamiento a nuestros hijos en situaciones muy diversas. Por ejemplo en la actitud con la que nos comportamos con nuestros familiares y amigos. Si somos amables y cordiales,por ejemplo con los abuelos, ellos siempre lo serán. También en la forma de mantener el orden y cuidado de nuestro hogar. Nuestro hijo cuando será mayor seguro que intentará mantener su casa en orden.
Además podemos enseñarle con nuestro ejemplo hábitos como la higiene, la postura o la forma de hablar. Si nuestros hijos nos ven lavarnos los dientes después de las comidas, verán normal hacerlo todos los días. Si nos oyen decir palabrotas entenderán que estas palabras también se pueden utilizar sin resultar groseros.
Los niños también se fijan en la forma en la que los padres respondemos en situaciones de crisis. En esos momentos les mostramos una manera de afrontar los problemas que les puede influir cuando sean adultos. Los niños aprenden de la manera en la que los padres afrontan la vida ya sea positiva o negativa. Actitudes como la disciplina, el respeto y la sinceridad son incorporadas a las acciones de los niños si ven que sus padres las mantienen con las personas que les rodean. Si valoran de forma positiva vuestras actitudes, las aplicarán como algo natural a su vida diaria en el colegio, los amigos o la familia.
Nuestro consejo es que tratéis siempre de transmitir a vuestros hijos valores a través del ejemplo. Seguro que los aplicarán en su infancia y cuando sean adultos. ¡No lo dudéis!

viernes, 1 de junio de 2018

Los abuelos nunca mueren, sólo se hacen invisibles

Como sabéis, muchas de las cosas que publicamos las hemos visto en internet y queremos compartirlas con vosotros. Esta es una de tantas. ¡No dejéis de leerla!

En los últimos 50 años, nuestro estilo de vida familiar cambió drásticamente como consecuencia de un nuevo sistema de producción. La inclusión de la mujer en el circuito laboral llevó a que ambos padres se ausenten del hogar por largos períodos creando como consecuencia el llamado “síndrome de la casa vacía”.
El nuevo paradigma implicó que muchos niños quedaran a cargo de personas ajenas al hogar o en instituciones. Esta tercerización de la crianza se extendió y naturalizó en muchos hogares.

Algunos afortunados todavía pueden contar con sus abuelos para cubrir muchas tareas: la protección, los traslados, la alimentación, el descanso y hasta las consultas médicas. Estos privilegiados chicos tienen padres de padres y lo celebran eligiendo todos los apelativos posibles: abu, abuela/o nona/o bobe, zeide, tata, yaya/o opi, oma, baba, abue, lala, babi, o por su nombre, cuando la coquetería lo exige.

La mayoría de los abuelos siente adoración por sus nietos. Es fácil ver que las fotos de los hijos van siendo reemplazadas por las de éstos. Con esta señal, los padres descubren dos verdades: que no están solos en la tarea y que han entrado en su madurez.
El abuelazgo constituye una forma contundente de comprender el paso del tiempo, de aceptar la edad y la esperable vejez.
Lejos de apenarse, sienten al mismo tiempo otra certeza que supera a las anteriores: los nietos significan que es posible la inmortalidad. Porque al ampliar la familia, ellos prolongan los rasgos, los gestos: extienden la vida. La batalla contra la finitud no está perdida, se ilusionan.
Los abuelos miran diferente. Como suelen no ver bien, usan los ojos para otras cosas. Para opinar, por ejemplo o para recordar.
Como siempre están pensando en algo, se les humedece la mirada; a veces tienen miedo de no poder decir todo lo que quieren.
La mayoría tiene las manos suaves y las mueven con cuidado. Aprendieron que un abrazo enseña más que toda una biblioteca.
Los abuelos tienen el tiempo que se les perdió a los padres; de alguna manera pudieron recuperarlo. Leen libros sin apuro o cuentan historias de cuando ellos eran chicos. Con cada palabra, las raíces se hacen más profundas; la identidad, más probable.
Los abuelos construyen infancias, en silencio y cada día. Son incomparables cómplices de secretos. Malcrían profesionalmente porque no tienen que dar cuenta a nadie de sus actos. Consideran, con autoridad, que la memoria es la capacidad de olvidar algunas cosas. Por eso no recuerdan que las mismas gracias de sus nietos las hicieron sus hijos. Pero entonces, no las veían, de tan preocupados que estaban por educarlos. Algunos todavía saben jugar a cosas que no se enchufan.
Son personas expertas en disolver angustias cuando, por una discusión de los padres, el niño siente que el mundo se derrumba. La comida que ellos sirven es la más rica; incluso la comprada. Los abuelos huelen siempre a abuelo. No es por el perfume que usan, ellos son así. ¿O no recordamos su aroma para siempre?
Los chicos que tienen abuelos están mucho más cerca de la felicidad. Los que los tienen lejos, deberían procurarse uno, siempre hay buena gente disponible.
Finalmente, para que sepan los descreídos:
Los abuelos nunca mueren, sólo se hacen invisibles.

miércoles, 23 de mayo de 2018

viernes, 9 de marzo de 2018

martes, 6 de marzo de 2018

lunes, 30 de octubre de 2017

lunes, 23 de octubre de 2017

lunes, 16 de octubre de 2017

viernes, 29 de septiembre de 2017

¿Quién dijo "burro"?

La manera como superamos nuestros obstáculos dice mucho de nosotros.


lunes, 18 de septiembre de 2017

El mejor momento para ser feliz

¿Sabes tú cuál es el mejor momento para ser feliz? 
Nos convencemos a nosotros mismos de que la vida será mejor después… 
Después de terminar la carrera, después de conseguir trabajo, después de casarnos, después de tener un hijo, y entonces después de tener otro. Luego nos sentimos frustrados porque nuestros hijos no son lo suficientemente grandes, y pensamos que seremos más felices cuando crezcan y dejen de ser niños, después nos desesperamos porque son adolescentes, difíciles de tratar. Pensamos “seremos más felices cuando salgan de esa etapa”.
Luego decidimos que nuestra vida estará completa cundo a nuestro esposo o esposa le vaya mejor, cundo tengamos un mejor coche, cundo nos podamos ir de vacaciones, cundo consigamos el ascenso, cuando nos retiremos. 
La verdad es que no hay mejor momento para ser feliz que ahora mismo.Si no es ahora, ¿Cuándo?
La verdad es que no hay mejor momento para ser feliz que ahora mismo. Si no es ahora, ¿Cuándo? La vida siempre estará llena de luegos y de retos.
 
LA FELICIDAD ES UN TRAYECTO, NO UN DESTINO. Trabaja como si no necesitases dinero, quiere como si nunca te hubieran herido y baila como si nadie te estuviera viendo.

jueves, 25 de mayo de 2017

Fábulas para educar - El viejo samurái

El viejo samurái dijo:
- Si alguien te trae un regalo, pero tú no lo aceptas, ¿a quién pertenece el regalo?
- A quien lo trae - respondió uno de sus discípulos.
- Lo mismo ocurre con el odio, la envidia y las ofensas. Mientras no los aceptas, le siguen perteneciendo a quien los trae.


lunes, 8 de mayo de 2017

martes, 2 de mayo de 2017

lunes, 3 de abril de 2017

lunes, 27 de marzo de 2017

lunes, 20 de marzo de 2017

lunes, 27 de febrero de 2017